Ante los hechos criminales ocurridos en la regiĂłn Piura,
expresamos nuestra preocupaciĂłn y rechazo por los actos que ponen en riesgo la seguridad
ciudadana de la poblaciĂłn, especialmente en Piura, Sullana y Talara donde
existen organizaciones criminales que en ponen riesgo el orden pĂșblico y
desestabilizan la tranquilidad ciudadana generando un conflicto social que se
ha evidencia con el reciente asesinato de dos ingenieros y de una topĂłgrafa y
con la llegada de la presidenta de la RepĂșblica a Sullana donde el pueblo le lanzo
piedras y palos a la comitiva luego de inaugurar un centro educativo.
La inseguridad ciudadana afecta a cada uno de nosotros, sin
importar quiénes somos o dónde vivimos. este es un problema que no solo ha
aumentado en los Ășltimos años, sino que ha transformado la manera en que
vivimos, trabajamos y convivimos como sociedad.
La inseguridad no es simplemente un asunto de cifras o
estadĂsticas; es la realidad que enfrentamos diariamente cuando tememos salir
de nuestras casas, cuando nuestras familias, nuestros hijos, ya no pueden
caminar tranquilos por nuestras calles. cada delito, cada robo, cada acto de
violencia no solo destruye la paz individual, sino que fragmenta el tejido
social, debilitando nuestra confianza en las instituciones y en la convivencia
misma.
Uno de los roles primordiales del Estado es garantizar la
vigencia de los derechos humanos y proteger a la poblaciĂłn de las amenazas
contra su seguridad y promover el bienestar general que se sustenta en la
justicia y en el desarrollo integral de la NaciĂłn, conforme al art. 44 de la ConstituciĂłn
PolĂtica del PerĂș.
La Presidencia de la RepĂșblica, el Poder Legislativo y el Poder
Ejecutivo deben asumir su responsabilidad dictando las normas pertinentes y
eficaces para erradicar los actos de delincuencia con respeto al ordenamiento
jurĂdico a fin de garantizar, mantener y restablecer el orden interno.
Asimismo, corresponde a nuestras instituciones, entre ellas
la PolicĂa Nacional del PerĂș, el Ministerio PĂșblico y el Poder Judicial cumplir
con su misiĂłn de eliminar esta lacra social mediante la correcta aplicaciĂłn del
sistema nacional de justicia.
Todas las personas nos merecemos un paĂs con desarrollo, con
respeto a nuestras leyes, con tranquilidad ciudadana y con valores y principios
morales. Basta ya de tanta delincuencia. Basta ya de la desidia de las
instituciones que deben velar por que el objetivo de un PerĂș con progreso.






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